Windows cuenta con tres opciones para dejar de usar el ordenador: Apagar, hibernar o suspender. La más extendida parece ser la de apagar por completo el ordenador, además de cerrar el sistema o la sesión, pero tanto las opciones de suspender como la de hibernar también tienen su lado positivo.
Vamos a ver de qué se tratan estas dos últimas opciones que he nombrado y cuales son sus ventajas. Cuando hibernamos el sistema se guarda una copia en disco del estado de la memoria, de modo que cuando prendas nuevamente el ordenador desde la hibernación el escritorio aparecerá tal como lo dejaste.
Si por ejemplo el navegador de internet o el cliente de correos es el primer programa (o único en algunos casos) que usas al comenzar el día, puedes dejarlos abiertos e hibernar el equipo. Cuando inicies nuevamente, ambos programas ya estarán abiertos. El inicio de una hibernación es mucho más rápido que en un arranque normal.








