
Instagram ha pasado, en las últimas 48 horas, de dispararse en el pié a quitarse la bala del pié. Sin embargo, habrá que ver si la herida no se infecta y las consecuencias que va a dejar esta serie de contradicciones en sus términos de uso, en la mayoría de sus usuarios.
Recapitulando un poco, el martes Instagram anunciaba que las imágenes subidas por sus usuarios podrían ser comercializadas. Es decir, Instagram se adueñaba (casi por la fuerza) de los derechos sobre las imágenes y podía usarlas a su antojo en campañas con sus anunciantes y para otros usos, a partir del 16 de enero de 2013. Está claro que esto no iba a poner muy felices a los que abogamos por la privacidad en la red. El día de hoy, Instagram se ha retractado de todo esto, luego de las protestas de sus usuarios.








