
Hasta hace tan solo un par de años, Rapidshare era uno de los cyberlockers más poderosos del mundillo de Internet. La persecución del albergue de contenidos piratas en este tipo de sitios, junto con el golpe de gracia del cierre de Megaupload el año pasado, fue el principio del fin para los cyberlockers, tendencia a la que no ha podido escapar Rapidshare.
Justamente con el cierre de Megaupload, Rapidshare se convirtió el alternativa, aunque en los últimos tiempos está muy lejos de serlo. El servicio ofrecía dos tipos de descarga, una para quienes no tuvieran una cuenta premium y otro con más velocidad para los que tuvieran cuentas de pago, ambas ilimitadas. A fines del año pasado, rapidshare estableció un modelo de negocio que restringía la cantidad de gigas descargados por día.








