17 julio 2015 Windows

Windows 10

Hace unas semanas se publicaron algunos rumores que afirmaban que el método de actualizar Windows 10 Home iba a ser completamente diferente al de otras ediciones del mismo sistema operativo. Al parecer, Microsoft quería utilizar varios canales de distribución. Los usuarios que tuvieran los paquetes menores, en un principio, verían cómo el software se actualizaba de manera automática, forzada, sin opción a retrasar las instalaciones. Algo que no ha gustado a muchos.

Al principio eran solo rumores. Pero dos noticias desveladas recientemente han confirmado lo que ya pensábamos. Microsoft no quiere que seamos nosotros los que decidamos cuando instalar las actualizaciones. El sistema las pondrá de manera automática, sin que obtengamos ninguna notificación. Y esto, evidentemente, no se puede permitir en algunos escenarios.

En el EULA (las Condiciones de Servicio) de la RTM de Windows 10 se puede leer el siguiente texto:

El software comprobará periódicamente la presencia de actualizaciones para el sistema operativo y las aplicaciones, procediendo a descargarlas e instalarlas por ti. Los programas serán obtenidos solo desde Microsoft y fuentes autorizadas. Aceptando este acuerdo también aceptas que las actualizaciones automáticas se instalarán sin avisos adicionales.

Helen Harmetz, una de las personas que está trabajando en el sistema operativo de Microsoft, ha comentado un detalle sobre la versión Pro de Windows 10:

Los usuarios que estén en esta parte del negocio tendrán que permitir la característica de las actualizaciones en un período de aproximadamente ocho meses. De no ser así, no podrán instalar actualizaciones de seguridad.

En primer lugar, la empresa quiere que las actualizaciones se ejecuten de manera automática, sin control por parte de los usuarios, exponiéndolos a todo tipo de peligros. En el caso de que haya algún tipo de problema es evidente que podría ocurrir cualquier cosa. Incluso dejar el sistema operativo sin la posibilidad de iniciar. Por otra parte, se pone un límite de tiempo en estos parches. Si no hemos actualizado dentro de los ocho meses siguientes, nos quedaremos sin novedades.

En este aspecto, Microsoft no lo ha hecho demasiado bien, ya que ata a los clientes a sus propias condiciones. Debemos tener en cuenta que hay muchas empresas que no pueden llevar este ritmo, ya sea por el trabajo o por las aplicaciones que utilizan. Esperamos que la compañía dé un paso atrás con esta decisión.

Vía | The Register

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