
Estos días de vacaciones son ideales para hacer cosas que teníamos pendientes, si es que no hemos quedado en casa. Entre estos “proyectos pendientes” tenía la idea de revivir un viejo Pentium III, con una añeja instalación de Windows XP, ordenador al que he revivido con un Linux que está entre los más veloces que he probado. Me refiero a Turbopup Xtreme, una versión de Puppy Linux aligerada que va como la seda aún con 64 Mb de memoria.
La propuesta es la siguiente: ¿Tienes un ordenador antiguo arrumbado en algún rincón de la casa? Revívelo con una distro de Linux. No estoy diciendo aqui que GNU/Linux solamente sirva como sistema operativo para ordenadores antiguos, ya que es muchísimo lo que se puede hacer con Linux en ordenadores de última generación. La cuestión es que en este caso en particular ni Damn Small Linux, ni el Puppy “normal”, ni Slitaz, ni Lubuntu han logrado que este PIII funcionara fluidamente, con 128 Mb de memoria. Pero Turbopup Xtreme sí lo ha logrado.








